21 septiembre, 2026

Cuando la oscuridad fue todo lo que vi… decidí hablar: prevenir el suicidio desde la experiencia

Por Fernanda Padilla
«En ese momento no quería morir. Solo quería dejar de sentir.» Así resume su experiencia Yolanda, una joven mexicana que vivió una lucha silenciosa contra la depresión, el trauma y el abandono emocional. Su historia —íntima y desgarradora— no es única, pero sí esencial.
Porque hablar de suicidio es, también, una forma de salvar vidas.
Soledad entre la multitud
A pesar de crecer rodeada de familia, su infancia y adolescencia estuvieron marcadas por el aislamiento emocional. Desde muy pequeña vivió una experiencia que cambió su percepción del mundo: fue víctima de abuso por parte de un familiar. Lo guardó en silencio durante años. Cuando por fin pudo hablarlo, la reacción de alguien cercano —llena de culpa— le añadió una nueva carga.
Años después, se sumó una relación sentimental tóxica que terminó siendo un factor detonante: «Me controlaba, me aislaba de todos. Su manera de dominarme era terminar conmigo constantemente. Yo pensaba que mi valor dependía de él.»
El quiebre
Fue una más de tantas rupturas, pero esta vez la desesperanza se instaló de forma irreversible. La combinación del cansancio emocional, la falta de una red de apoyo efectiva y la historia de abuso no resuelta la llevaron a su límite.
«No lo hablé con nadie. Sentía que nada de lo que me pasaba era importante. Solo quería dormir, dejar de pensar, dejar de sentir.»
Una noche, encerrada en su cuarto, tomó varias pastillas para dormir.
Silencio absoluto
Nadie notó su ausencia. Estaba de vacaciones, acostumbraba no salir de su habitación. Estuvo dormida casi dos días. “Solo recuerdo que después me sentía mareada, como si estuviera aturdida. Nadie se dio cuenta, y yo tampoco dije nada.»
El cuerpo resistió, pero dejó secuelas. Días después, en la regadera, cree que convulsionó.
«Desperté con el agua cayendo sobre mi cara y mi cabeza golpeando el suelo. Fue como si mi cuerpo me dijera: aquí sigues. Estás viva.»
La reconstrucción
Pasaron años antes de que hablara por primera vez sobre lo ocurrido. Decidió iniciar un proceso de atención psicológica y psiquiátrica, enfrentando por fin su historia, sus traumas y su dolor con ayuda profesional.
«Empecé a darme cuenta de que mi salud mental es una prioridad. Me alejé de personas que me hacían daño y entendí que no todo lo tenía que resolver sola. No fue fácil. Tuve recaídas. Pero hoy me siento mejor. Hoy elijo seguir.»
Un mensaje desde la experiencia
A quienes están pasando por momentos oscuros, les dice:

»Busquen ayuda profesional. A veces no es solo tristeza, es algo en el cerebro que necesita tratamiento. No tengan miedo de hablar. Todo mejora. Todo tiene solución.»
Sobre el estigma que aún rodea la salud mental en México, es clara:

»Hay que dejar de pensar que ir a terapia es para ‘locos’. Ir a terapia es cuidarse. Uno cree que puede seguir así para siempre, pero una vez que te sientes bien, entiendes lo necesario que era.»
Contar para prevenir
Decidió compartir su historia porque sabe que podría cambiar otras. “No quiero que alguien más pase por lo que yo pasé. Todos necesitamos sentirnos acompañados. Todos valemos, aunque a veces nos hagan creer lo contrario.»
«La oscuridad es temporal. Siempre llega la luz.»
Si tú o alguien que conoces está atravesando una crisis emocional:
* Línea de la Vida: 800 911 2000 (24/7)
* SAPTEL: 55 5259 8121 (atención psicológica 24 h)
* Red Nacional de Apoyo Emocional: Servicios gratuitos y confidenciales.